Pareja en una sesión de terapia sentada en el sofá del consultorio

Terapia de pareja

Cuando el lazo amoroso se vuelve conflictivo o entra en crisis, este espacio propone alojar la palabra de ambos integrantes. No buscamos soluciones estandarizadas, sino propiciar una escucha recíproca que permita interrogar los desencuentros, los malentendidos y los modos en que cada uno se implica en el vínculo.

Escuchar el vínculoCrisis y transicionesUn espacio neutral

¿Cómo se trabaja?

La terapia de pareja no se plantea aquí como un tribunal donde se define quién tiene razón, ni como un espacio para aplicar pautas de convivencia o técnicas de comunicación estándar. Entendemos que una pareja no es solo la suma de dos personas, sino la construcción de un lazo único que sostiene sus propios pactos, mitos y repeticiones. El trabajo terapéutico ofrece un espacio que aloja a ambos, pero donde el verdadero paciente es el vínculo. A través de las sesiones, se propicia un tiempo de detención para que la queja o el reproche mutuo dejen lugar a la pregunta. Se invita a cada miembro de la pareja a interrogar qué posición ocupa en el conflicto, cómo se enlazan los malestares actuales con las historias personales de cada uno y qué pactos inconscientes —que alguna vez funcionaron— hoy están generando sufrimiento.

¿Qué ofrece?

Un espacio neutral y confidencial, despojado de juicios morales, donde la escucha no toma partido por ninguno de los integrantes.
Una mediación analítica que permite transformar el circuito del reproche destructivo en una palabra que interrogue y construya.
La posibilidad de descifrar la crisis, leyendo qué viene a denunciar el malestar en este momento particular de la historia compartida.
Un tiempo para decidir, ya sea para tramitar un nuevo modo de enlazarse y reencontrarse, o para acompañar una separación de la manera menos sufriente posible.

¿Para quién?

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Parejas que se encuentran atrapadas en circuitos de discusión repetitivos donde la palabra ha perdido la capacidad de alojar al otro.
Vínculos que atraviesan crisis por acontecimientos vitales significativos (llegada de los hijos, duelos, transiciones laborales, infidelidades).
Aquellas parejas que sienten un distanciamiento afectivo o sexual y desean interrogar el estado actual de su lazo.
Personas que, ante la inminencia de una separación, buscan un espacio para tramitar ese dolor y pensar los términos de un nuevo lazo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura el tratamiento?

Al igual que en la clínica individual, no trabajamos con un número cerrado de sesiones. El recorrido depende de la singularidad de la pareja, de la complejidad de su crisis y de los tiempos que requieran para procesar y conmover las posiciones en las que se encuentran atrapados.

¿Qué pasa si uno de los dos no quiere ir?

Para que el dispositivo de pareja funcione, es necesario que ambos consientan habitar el espacio, aunque al principio haya dudas o reticencias. Si uno se niega rotundamente, suele ser más viable iniciar un espacio de escucha individual para que quien consulta pueda interrogar su posición en ese lazo.

Si hacemos terapia de pareja, ¿el terapeuta nos puede atender también de forma individual?

No es lo recomendable. Para preservar la neutralidad del espacio y que ninguno sienta que hay una alianza previa o secretos con el terapeuta, es fundamental que el espacio de la pareja sea exclusivo. Si alguno de los dos necesita un proceso individual, se realiza la derivación a otro profesional del equipo.

Reencontrate con tu pareja

Un espacio neutral para escucharse sin pelear.