Proceso de intervención activo, posterior (o complementario) a la evaluación, orientado a fortalecer funciones cognitivas específicas y a desarrollar estrategias prácticas para la vida diaria. No es "hacer ejercicios" sueltos: es un plan personalizado, basado en el perfil cognitivo de la persona, con objetivos concretos y medibles.
Partimos de los resultados de una evaluación neuropsicológica —propia o de otro profesional— para diseñar una intervención que se ajuste a tu perfil real. No se trata de ejercicios sueltos, sino de un recorrido con objetivos concretos, medibles y aplicables a tu vida diaria.
Se parte de los resultados de una evaluación neuropsicológica (propia o de otro profesional) que identifica fortalezas y áreas a trabajar.
Definimos objetivos específicos juntos: ¿mejorar la organización en el trabajo? ¿la gestión del tiempo? ¿la memoria de trabajo? ¿la regulación de la frustración?
Sesiones semanales o quincenales (presenciales u online) combinando ejercicios específicos, práctica de estrategias y revisión de la aplicación en la vida real.
El plan se revisa periódicamente y se ajusta según los avances, dificultades o cambios en los objetivos de la persona.
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Idealmente sí porque permite diseñar un plan ajustado a tu perfil real. Si no la tenés, podemos empezar por ahí.
Varía según los objetivos. Algunos planes son de unos meses y otros se sostienen más en el tiempo como acompañamiento continuo.
Sí, la mayoría de las sesiones pueden realizarse online.
No. La rehabilitación cognitiva se centra en el entrenamiento de funciones cognitivas y estrategias prácticas; puede combinarse con psicoterapia si la persona lo necesita, pero son procesos distintos.
Sí, son enfoques complementarios: la medicación y la rehabilitación cognitiva no se sustituyen entre sí.
Objetivos concretos, estrategias aplicables y acompañamiento sostenido.